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  • Carlos Astete

EL problema de buscar el amor demasiado en serio.


Cada vez estoy más convencido de que el problema no es que nos “falte” el amor, el problema es que lo buscamos demasiado en serio, y al amor le importan un pepino las cosas serias.


¿No te ha pasado?


Lees manuales, miras consejos en youtube, sigues a grandes “expertos” en la materia, sigues los consjos de tu terapeuta. Vas con toda tu artillería pesada (pesada, nunca mejor dicho) dispuesto a encontrar ese amor como sea.


Y no lo encuentras.


Y el amor llega cuando de pronto se te cae la bandeja de comida y tu familia está riendo contigo, como diciendo “sabemos que este es un momento estresante, pero queremos liberarte de esa carga, no pasa nada, te queremos igual”. En esos momentos que nos abren al otro, a la vida, aparece de repente el amor. El problema es que como no lo sabemos sostener se va bastante pronto.


¿Cómo encontrar el amor? Pero en serio…(o no tanto)


Ya es casi de conocimiento común que el amor debe despertar primero en nuestro interior, que aunque encontremos a alguien que nos ame, solo cuando nos amamos somos capaces de digerir ese amor que el mundo tiene para nosotros y entregarlo a otros (que es todavía mejor que recibirlo).


Las psicoterapias o la meditación son un gran avance, porque nos ayudan a conectar con nosotros y empezar a cuidarnos mejor, a dejar atrás la vergüenza y reconocer la persona que somos realmente. A ser capaces de reconocer nuestras verdaderas necesidades y atenderlas.


Al conectar con esa parte nuestra que negamos en nuestra imagen social, nos completamos. Algo se tranquiliza en las profundidades de nuestro ser y podemos estar más presentes, mejor conectados y más confiados en nuestras acciones.


Conectar con nuestras partes escondidas no lo es todo


Una crítica que tengo con el enfoque de muchos terapeutas, es que se han vuelto demasiado serios. Vamos a la psicoterapia a centrarnos en lo que duele, en ver nuestros patrones negativos, y he visto a mucha gente engancharse a estados negativos por este motivo.


Lo que en un principio nos hace bien, termina por obsesionarnos. nos encierra en nosotros mismos y finalmente nos desorienta, como cualquier cosa que se hace desequilibradamente.


Felizmente, están surgiendo nuevos enfoques terapéuticos que complementan a los anteriores, y que trabajan desde el otro polo. Desde algo alegre, juguetón, tierno, que sale de lo más profundo de nuestras entrañas.


Nuevas tendencias como el clown, el juego expresivo, y otros enfoques que utilizan también el cuerpo, la mente y el arte desde una apertura a la creatividad de nuestro ser, son capaces de materializar una metáfora muy potente: celebrar a ese niño que fuimos y que fue severamente reprimido en su paso a la adultez. Volver a recuperar a ese niño en la vida adulta es algo muy valioso.


Nos permite reencontrar y proteger esa fuerza instintiva de la niñez, abierta a equivocarse muchas veces en la búsqueda de la felicidad.


Nos abren al otro desde nuestra capacidad de disfrutar, y en ese disfrutar también se abre una fase muy importante de aprendizaje para llevar a nuestro día a día. La capacidad de celebrarnos realmente humanos, solo por ser como somos, unidos en una misma historia. Cuyos únicos verdugos son aquellos que hemos creado en nuestras cabezas.


Ese espíritu nos abre, nos embellece, nos hace crecer. Nos acerca todavía más al amor.




Espero que este artículo te haya despertado la curiosidad por seguir tu propio instinto. ¿Te ha resultado útil? Deja un comentario.


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Un abrazo.

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